Recitemos este poema para nuestras madres

Ahora que nos acecha la muerte/ en los detalles cotidianos, (en las puertas que se abren,/ en los contestadores automáticos de los bancos…) recitemos juntos este poema para nuestras madres que están y que se han ido como un enigma, como una fatalidad de jardines y de flores. Somos “todo” ellas, somos una ramita de esa rama: nuestras madres amadas y sabias hasta el infinito. ¡Dichosos de tenerlas tanto tiempo, ellas no envejecen sin nosotros! El tiempo es un río/ de sangre, recitemos este poema para nuestras madres y lloremos abrazados nuestras penas. Nuestro cuerpo, nuestra memoria, les pertenecen y somos enteramente nuestras madres en el futuro... A MI MADRE, de Mahmud Darwish Añoro el pan de mi madre, El café de mi madre, Las caricias de mi madre... Día a día, La infancia crece en mí Y deseo vivir porque Si muero, sentiré Vergüenza de las lágrimas de mi madre. Si algún día reg...