Una noche desolada...
Una noche desolada
aullaban los perros
como lobos hambrientos.
Eso era todo.
Y eso era, sin embargo.
El alma buscaba refugio en la profundidad de los bosques.
La montaña amenazaba con caerse o con cerrarse definitivamente sobre sí misma.
Una terrible inundación había ocurrido recientemente.
Había sepultado sueños y obras de arte conjuntamente.
Ahora ya no importaba, porque la gente estaba más preocupada por "el fin del mundo".
- El mundo tal como lo habíamos conocido hasta ese momento.-
Los perros lo sabían. Los zorritos lo sabían.
Nada bueno podía venir después.
Yo sé que estás muy confundida, amor.-
Le escribió esa tarde.
Pero puedes venir de todos modos.
Te estaré esperando.

Los perros siempre saben...
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