EL ARRABAL...


EL ARRABAL…

El arrabal
con sus casas derruidas, con sus esquinas peligrosas
donde todo nos recuerda la necesidad y la ruina
toda la poesía del barrio en el arrabal
donde los dioses se humillan.

(Olvidable como un periódico,
regresa
con el lomo descosido a latigazos,
como quien regresa al útero materno maldecido,
el trabajador, el desocupado.)

Arrabal de mi vida, siempre estuviste
tácito como una sombra
madera y fierro y cemento
tierra y alquitrán,
eres parasitario y central.

Aun corriendo el riesgo de que me degüelle la noche,
-arrabal de
los lunáticos días
y madrugadas,
arrabal, medallón de soledad-
Arrabal, acúname,
te llevo conmigo como una cruz.

Continuación
del sitio baldío 
que ignoran las tangos enfarolados,
arrabal
donde todo es vano
escenario ideal de mis desamores
y tristezas.

El arrabal que te ha visto caer tantas veces
el arrabal te conoce
el arrabal no es lindo
pero te recuerda
más íntimamente.

Los grillos no cantan en el suburbio
por alguna misteriosa razón
que desconocen los ángeles,
oh suburbio querido
tu rostro es el rostro de la pobreza
industrial o de la otra
más intima pobreza 
el suburbio de la mala vida y de la muerte
el suburbio tiene el rostro de tu amada
el rostro que ignoras todavía.







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