NI (Ni con Nisman, ni con CFK, ni con la derecha)


NI
            Sin ser un perito en la materia y alentado por el desinterés que me inspira la noticia, comparto mi opinión respecto del tan mentado caso del fiscal muerto, aunque más no sea para que no me sigan enviando flyers e invitaciones a marchas del tipo "Je suis Nisman", "Todos somos Nisman" y otras por el estilo...

NI CON NISMAN,  NI CON CFK NI CON LA DERECHA 

El escándalo Nisman deja al descubierto por enésima vez las grietas serias del Gobierno Nacional:
 ¿Si formaba parte del equipo de investigación en la etapa del encubrimiento menemista, porqué Nisman era todavía el fiscal de la causa AMIA?, ¿Por qué no jubilaron antes al número 1 de la SIDE, que viene de la época de la última dictadura cívico-militar-empresarial? Y un largo etcétera, en el que también incurre la oposición y la clase política en general, como el crecimiento de sectores mafiosos relacionados al Estado.
Sin embargo, la teoría del complot mediático que plantean sectores cercanos al gobierno es válida: Irán forma parte del eje del mal para Estados Unidos, el Estado de Israel y la Unión Europea, y responsabilizar a Irán de antemano y vincularlo a la presidenta CFK es una hipótesis verosímil. 
La suposición de que el país del Norte -a través de su embajada, agencias de inteligencia, medios de comunicación y ONGs- intentará responsabilizar a Irán del atentado a la Amia y asociar este hecho a la Presidenta CFK (por formar parte ella del bloque de los gobiernos sudamericanos que promueven UNASUR Y ALBA, es decir que no aplican la agenda de Washington incondicionalmente) no es para nada descabellada. 
El caso Nisman vuelve a dejar de manifiesto el rol nefasto y la influencia que todavía siguen ejerciendo las agencias de inteligencia del conglomerado Estados Unidos-Israel, aliadas a los actores corporativos locales, ex cómplices económicos de la última dictadura cívico-militar-empresarial.

En fin, desde mi punto de vista -y lamento no coincidir en la cruzada nacional- Nisman no es ningún héroe, no es el Charli Hebdo argentino ni mucho menos, tal como pretende la mayoría por estos días en las redes sociales.  Nisman cobraba un dineral, el dineral que cobra un fiscal, desde hacía años, por no hacer nada, de hecho ése era precisamente su trabajo: enturbiar más el asunto, dado que él mismo formaba parte de “ese asunto”.
Finalmente construyó su encrucijada fatal. Ya se haya  suicidado presionado por las circunstancias o ya lo hayan asesinado lo mismo da. Había llegado a su cuello de botella después de más de 10 años.  En su última jugada efectista había hecho todo de modo irregular (primero informaba a las agencias de inteligencia de EEUU y a los medios transnacionales antes que al juez encargado de la causa, y no iba a poder sostener las acusaciones graves y espectaculares que había hecho. (Todas mentiras, por otra parte: la falsa acusación a Timmerman -rápidamente desmentida- de las alertas rojas de Interpol, el supuesto pacto iraní de impunidad de la Presidenta a cambio de petróleo, etc.)
Como dice la canción: “el que toca el fuego se quema, el que busca al demonio lo conoce: “¡sé que no vas a volver!” Con el diablo no se jode, Nisman. (Claro que el mundo de las conjeturas tiene los límites de la imaginación. Ahora hay una versión de Nisman como víctima ingenua de los servicios.)

Por su parte, es previsible que durante estos días todos los actores involucrados (y sus instituciones más conspicuas: el Estado, los Grupos empresariales, los Multimedios, las Universidades, las Fundaciones, etc.), sobre todo los que representan la cúpula de la pirámide del poder, nos apabullen con una verdadera guerra informativa.
En primer lugar, los medios que imponen el tema del día en todo el país (como Grupo Clarín y su vasta telaraña  de diarios, radios, canales de televisión, señales de cable, productoras, editoriales, distribuidoras de libros y poderosos activos estratégicos, todos ellos pertenecientes en parte a Goldman Sachs USA), que cuentan con un equipo de empleados de mayor o menor cinismo, como el gordo Lanata o Nelson Castro.
Luego, en el otro extremo, los comunicados oficiales de la Presidenta y del Gobierno Nacional a través de los canales y agencias oficiales (Canal 7, agencia Télam, etc.) y de los medios comprados a través del viejo y querido mecanismo de la pauta publicitaria, metodología que forma parte del juego de la propaganda desde el siglo XIX.
Al menos el oficialismo- en su ecléctica, y cleptómana, bolsa de gatos- cuenta con dos pesos pesados del periodismo para hacer frente a los embates de sus archi-rivales: Víctor Hugo Morales, algo ingenuo, aunque sólido y tenaz,  y el “perro” Verbitsky, más crítico que el anterior, pero que puede eclipsar a sus colegas de un solo plumazo. 
Luego, en un incómodo y muy lejano tercer puesto, las silenciadas voces de la izquierda disidente que están abiertamente en contra de los dos anteriores  y que no disponen de medios propios o no alcanzan una cuota de audiencia significativa. Con figuras importantes y de muy reveladores análisis, (aunque a veces publicando en medios que ellos mismos critican, como La Nación o el Diario Perfil), a estos analistas los podés leer en sus blogs personales o hallarlos en entrevistas de Telesur Venezuela, Página 12 o medios alternativos en la web.
Se trata de figuras académicas muy prestigiosas como el sociólogo Atilio Borón; sus trabajos recientes sobre Imperialismo en nuestra región son imprescindibles y de una claridad inédita comparados con la confusa y profusa bibliografía de los expertos de turno en política internacional. O como Maristella Svampa, de impecable trayectoria académica y literaria, la figura más visible del grupo Plataforma 2012, (contrapunto necesario del Espacio Carta abierta), que descarga sus dardos contra el neoliberalismo de "la década ganada" con la integridad de los que vienen combatiendo a la mega-minería a cielo abierto no solo con la pluma y la palabra, sino también cuerpo a cuerpo.
El show del fiscal muerto debe continuar -reality show fúnebre y policial para las masas- muy influido por las presiones internacionales, sobre todo por el tablero que define Estados Unidos e Israel en sus 2 patios traseros: Latinoamérica y el Medio Oriente. Y marcado a fuego por el contexto interno en vísperas de elecciones presidenciales. Este episodio vuelve a reeditar la ficción dramática del oficialismo y de su pretendida oposición -socios y colegas en realidad, a pesar de las diferencias parciales-, y la de todos sus personajes e instituciones, que ejercen el poder bajo la mascarada democrática, lo cual implica asumir la creencia de que participamos de algún modo en el debate.
A pesar de todo el desprecio a la población, ellos necesitan de la Opinión Pública para justificar las decisiones -tomadas de antemano en sórdidas oficinas- que afectarán a la mayoría de los argentinos.













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